Dolores es un bonito nombre

Usa el papel higiénico, vende productos dietéticos.
Recogen colillas en el centro, pero bota las manchadas con Rouge.

Los contactos del msn que ya no hablan, pero no se borran.

Se queda mirando la gente de la micro, aunque sea feíta.

Cuando pasa, las paredes tientan la cabeza, y se quiere puro azotar.

No se deja, se autoprotege, se teme en secreto, y se venga aniquilando las células decisivas, para teclear sin dislexia, para tomar desiciones bursátiles.

Se protege encrispada como gato, como enferma de televisión, vomitando practicos Tips.

La elegancia la lleva en los calzones, en su estampado, y es que se ríe por teléfono, y se frota la barba, se come las uñas, se enciende a lo Bonzo, y no se marea.

Día número uno.

Estoy tan aburrida que se me caen las letras, las agarro con el dedo chico del pie izquierdo, pero se caen igual.
No me aburro de inteligente, no me aburro de bacán, sólo me aburren.

Es que falta mucho tiempo.
Es que el tiempo no existe.

Es irónico nuestro enfoque,
estamos paralelos a nosotros mismos, y a todo.
Lo que sentimos es mentira, por eso soy honesta, y me aburro.

Me aburriría incluso lúcida, incluso dormida me aburriría.
Me aburro de llena, de vacía, y de enajenada.
Me aburro.

No quiero ver la tele, eso si que es fome,
la constancia es lo que más me aburre.
Me aburre pensar demasiado,
y ser estúpida, es lo mismo.

Entonces, ¿qué puedo hacer?, ¿a caso, aburrirme?
Entonces sonrío, y me aburro.

Sin recoger mi cuerpo, camino, y me aburro .

Tu cadaver era exquisito

Te sacan sangre y cagai,
y ese hambre que deja, no se alimenta con música en formato mp3,
esos brazos que refuerzan, son como espinas que se clavan, -de ahí lo de la sangre-.

En esos momentos de muerto por fin te conozco,
porque como pocos, me das la espalda frente a frente,
me amarras con el fin; complejo, vestido siempre de negro.

Como anestesia te lamería las caderas,
te besaría los pechos,
te sentiría cuando entro.
Para dejarte:
Débil, comiéndote las uñas,
loca, escribiendo sin comas,
con calma atravesando el vaivén.

Así se que estamos acá.
Así puedo dejar de ver películas.
Así te dejo entrar.

Y el suelo como suelo del cielo nos abraza, se derrite en puntitos como sudor.

Cabezazos

Podría uno recordar todas las noches, incluso esas en que no pasa nada.

Pegartelas en el derecho, para mas tarde vanagloriarte, ni siquiera hacer uso.


Siendo iguales se mezclan,

para encontrar lo que viste.


Las neuronas, como volantes de cosas innecesarias,

circundando las ciudades, acaban en los basureros, se los traga el camión.


Caminan por esas calles de serpentinas y barro, no hay fiestas reales,

no celebran, a penas hay sonrisas,

no se les ven los dientes,

ni se les arrugan los ojos.


El domingo no se acaba.

Y caminan desafiando la ciudad,

obligan a los postes de luz y a los choferes,

cierran y abren portales; se sientan.


Borrachos, como pocos, se sientan.


Dolor de pezón

Me acosté patas arriba en el rincón, junto con la entrepierna de la señora de al lado.
Eran maravillas y petunias, pero parecían secas.

Se cansaban en la mañana,
se acostaban de lado,
no dormían, porque le dolía un pezón; el racional y lógico.

No la mordieron,
lo perdió en batalla ajena, de esas en que no se empieza.

Y cansada de no calzar en la silla,
se sentaba acostada para entender la forma de la cama.

Pero la cama no entiende de dolores,
no porque no tenga pezones,
si no que, en su pecho guarda ardores,
con ellos quema sábanas,
y roba sillones.

¿Cuánto tiempo nos miramos los ojos?

Cuanto tiempo se me quemaron los calcetines, levantada de pie, en frente del espejo sucio, quería encender un puro, de puro aburrida del día, de las calores, de los buses aislados, las jornadas adornadas con nieve, con verde y rojo .Me saliste con magia en el bolsillo, los espacios vacíos de navidad, las guindas, las ganas de vomitar, las amigas embarazadas, mi pelo que no crece, el mantenimiento de las cortinas, las ganas de impresionarme: amigo bonito, eres tan azúl, sin dejar de ser anaranjado, excitante como González en el Corazones, tranquilo como mi cuerpo.

Le dije mesa para que llorara

Le dije: "mesa", para que llorara.
Entonces, a veces la gente no se compara consigo misma, sino que frena en los demás.
A veces es complicarse en vano, y mentir en trozos.
Otras no vale, algunas carece, y las restantes; te empuja.
Empujame otra palabra, respira unos puntos y corre.

Corre en marcas extraordinarias, se puede, no se puede, se puede.
El hankido, el voleibol, el pin-pon y un poco de abstracciones.
A veces duele, pero siempre sudas y te deformas, siempre.

Acaba en mí,
no así,
en mi continuación,
dejenerado un poco,
y la tv como fondo de tu nacimiento,
por MTV en noches calurosas en pleno apogeo.

No se dibujar con letras.