Vermillion -quiero conflicto-.





Vermellón(Corey Taylor)

Vermellón
ella parece estar vestida en todos los anillos
de fatalidades del pasado
tan frágil aún tan torturada
continúa viendo sus
manos calientes que presionan
sus sienes y mi pecho
llega la noche en que vino a casa
por siempre

ella es la unica que me entristece

ella lo es todo y mucho más
la solemne hipnotica
mi Dalia bañada en poseción
ella es mi hogar

me pongo nervioso, perverso cuando la veo
pero el estrés es asombroso
es ahora o nunca que ella vendrá a casa
por siempre

ella es la unica que me entristece

es dificil decir que llamó mi atención
fijo y loco, atracción atrapada
talla mi nombre en mi cara para reconocer
todo un culto de feromonas para aterrorizar

no voy a dejar que esto se acumule dentro de mi

soy un esclavo y soy un amo
no hay limitaciones, coleccionistas sin restricciones
existo a travez de mi necesidad para mi propia conveniencia
ella es algo en mi, algo que desprecio

no voy a dejar que esto se acumule dentro de mi
ella no es real, no puedo hacerla real

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Quiero conflicto


Mentir era bonito, sacarnos lo rojo de adentro, y menstruar realidades adolescentes que no existieron.
La tristeza y la pelea, el dolor y la falta.

Motores, cuestiones más dulces que el café.
Sentimientos de náusea profunda frente al infinito que cae horizontalmente.
Yo no se, y se acaban los cuestionamientos.

En la cordillera, los acontecimientos más quebrados y aburridos de la vida.
Sartre no existe por estar pegada sin cautivar mi ausencia.

Las batallas solían crear realidades paralelas, mentoladas y suaves, como colchón pa espaldas desconfiguradas, por el sol.

Ser pro como realidad polifuncional, succionar ideas como gestión del ser. Mentir-me-, y nos.

Ella es la única que me entristece.
Tiene ojos y manos amarradas a nada, porque viste de blanco.
Es virgen como el futuro y su pecho dibujado con fractales, es la única que me entristece.


poesía.

El ladrón de Orquídeas no busca más drogas. El que roba encontró una mujer fea y vieja, en el bosque, en un pantano, y no la confundió con cocodrilo.
A veces las mujeres no encuentran su pene.
A veces nos sentimos tan mal.

A mi no me gusta la poesía pero me siento mal.

Mal

A veces los peces se caen del cielo y se incineran como las pestañas cuando fumamos,
yo creo en la rebelión de lo racional, y se que hay parejas para explicar todo, pero también, ahora quiero vomitar.

Soy como copos de nieve que no se derriten porque la piensan mucho antes y también tengo la pena tan encerrada que me hace tajitos de los músculos a la piel.

Asumir lo que escribiste cuando escribias realmente mal, asumir que las cosas no son palabras y sentir como cada consecuencia fue lo que no tenía que seguir. Por haberlas tratado como tangibles, sin tener una mente tan errática y con los ojos cerrados se puede entender más, pero no es la idea.

Árboles de noche

Te extraño Carolina, te extraño tanto que los dedos, más que agua, se vuelven esponja con lavalozas, rebosante en limpieza.

Te extraño Carito de mi corazón, que como pocas abrazabas las noches en que te llenabas de bichitos en la cara, y aunque estabas acostada, la luz que te pegaba en el ojo podía volverse consuelo.

Yo no quiero, yo no voy a extrañar más.
Para extrañar hay que tener necesidades, y yo, como falacia le rozo la cara al viento, sólo eso.
Tengo ocupaciones más importantes.

Y como barco subo al ojo de un yo que no soy yo, si no que se desprende de otro mar, y que como cielo se junta con los arboles, esos que nunca pude oler.
El eucalipto como base de la inconsciencia universal se come mis manos, las vuelve ojos tuyos, que menos míos que la culpa, se enganchan.

A veces me detesto.

Carito de mi columna eterna, ya no somos como antes, y te pido un suspiro.

Dolores es un bonito nombre

Usa el papel higiénico, vende productos dietéticos.
Recogen colillas en el centro, pero bota las manchadas con Rouge.

Los contactos del msn que ya no hablan, pero no se borran.

Se queda mirando la gente de la micro, aunque sea feíta.

Cuando pasa, las paredes tientan la cabeza, y se quiere puro azotar.

No se deja, se autoprotege, se teme en secreto, y se venga aniquilando las células decisivas, para teclear sin dislexia, para tomar desiciones bursátiles.

Se protege encrispada como gato, como enferma de televisión, vomitando practicos Tips.

La elegancia la lleva en los calzones, en su estampado, y es que se ríe por teléfono, y se frota la barba, se come las uñas, se enciende a lo Bonzo, y no se marea.

Día número uno.

Estoy tan aburrida que se me caen las letras, las agarro con el dedo chico del pie izquierdo, pero se caen igual.
No me aburro de inteligente, no me aburro de bacán, sólo me aburren.

Es que falta mucho tiempo.
Es que el tiempo no existe.

Es irónico nuestro enfoque,
estamos paralelos a nosotros mismos, y a todo.
Lo que sentimos es mentira, por eso soy honesta, y me aburro.

Me aburriría incluso lúcida, incluso dormida me aburriría.
Me aburro de llena, de vacía, y de enajenada.
Me aburro.

No quiero ver la tele, eso si que es fome,
la constancia es lo que más me aburre.
Me aburre pensar demasiado,
y ser estúpida, es lo mismo.

Entonces, ¿qué puedo hacer?, ¿a caso, aburrirme?
Entonces sonrío, y me aburro.

Sin recoger mi cuerpo, camino, y me aburro .

Tu cadaver era exquisito

Te sacan sangre y cagai,
y ese hambre que deja, no se alimenta con música en formato mp3,
esos brazos que refuerzan, son como espinas que se clavan, -de ahí lo de la sangre-.

En esos momentos de muerto por fin te conozco,
porque como pocos, me das la espalda frente a frente,
me amarras con el fin; complejo, vestido siempre de negro.

Como anestesia te lamería las caderas,
te besaría los pechos,
te sentiría cuando entro.
Para dejarte:
Débil, comiéndote las uñas,
loca, escribiendo sin comas,
con calma atravesando el vaivén.

Así se que estamos acá.
Así puedo dejar de ver películas.
Así te dejo entrar.

Y el suelo como suelo del cielo nos abraza, se derrite en puntitos como sudor.

Cabezazos

Podría uno recordar todas las noches, incluso esas en que no pasa nada.

Pegartelas en el derecho, para mas tarde vanagloriarte, ni siquiera hacer uso.


Siendo iguales se mezclan,

para encontrar lo que viste.


Las neuronas, como volantes de cosas innecesarias,

circundando las ciudades, acaban en los basureros, se los traga el camión.


Caminan por esas calles de serpentinas y barro, no hay fiestas reales,

no celebran, a penas hay sonrisas,

no se les ven los dientes,

ni se les arrugan los ojos.


El domingo no se acaba.

Y caminan desafiando la ciudad,

obligan a los postes de luz y a los choferes,

cierran y abren portales; se sientan.


Borrachos, como pocos, se sientan.


Dolor de pezón

Me acosté patas arriba en el rincón, junto con la entrepierna de la señora de al lado.
Eran maravillas y petunias, pero parecían secas.

Se cansaban en la mañana,
se acostaban de lado,
no dormían, porque le dolía un pezón; el racional y lógico.

No la mordieron,
lo perdió en batalla ajena, de esas en que no se empieza.

Y cansada de no calzar en la silla,
se sentaba acostada para entender la forma de la cama.

Pero la cama no entiende de dolores,
no porque no tenga pezones,
si no que, en su pecho guarda ardores,
con ellos quema sábanas,
y roba sillones.

¿Cuánto tiempo nos miramos los ojos?

Cuanto tiempo se me quemaron los calcetines, levantada de pie, en frente del espejo sucio, quería encender un puro, de puro aburrida del día, de las calores, de los buses aislados, las jornadas adornadas con nieve, con verde y rojo .Me saliste con magia en el bolsillo, los espacios vacíos de navidad, las guindas, las ganas de vomitar, las amigas embarazadas, mi pelo que no crece, el mantenimiento de las cortinas, las ganas de impresionarme: amigo bonito, eres tan azúl, sin dejar de ser anaranjado, excitante como González en el Corazones, tranquilo como mi cuerpo.

Le dije mesa para que llorara

Le dije: "mesa", para que llorara.
Entonces, a veces la gente no se compara consigo misma, sino que frena en los demás.
A veces es complicarse en vano, y mentir en trozos.
Otras no vale, algunas carece, y las restantes; te empuja.
Empujame otra palabra, respira unos puntos y corre.

Corre en marcas extraordinarias, se puede, no se puede, se puede.
El hankido, el voleibol, el pin-pon y un poco de abstracciones.
A veces duele, pero siempre sudas y te deformas, siempre.

Acaba en mí,
no así,
en mi continuación,
dejenerado un poco,
y la tv como fondo de tu nacimiento,
por MTV en noches calurosas en pleno apogeo.

No se dibujar con letras.

Desármalo

La cama se desarma entre las sabanas y esconde pies que no caben en mis alas.
Uy, un cadaver exquisito.

Yo creo en la ley de mi indiferencia, rozo mis piernas con la comunión insignificante del respeto humano, y me carga latín.
Pensabamos que las universidades podrían desnutrir nuestra insignificancia comunicacional y enseñarnos a tejer a las mujeres, pero no, me encontré con evángelicos y criterios descoloridos que no me hacían pensar de forma crítica, ni sentir con orgullo los lentes en mis pómulos, me hacían analizar.

Y psicoanalizar es como mentir pero mas musical, y en ese intercambio me pareció que podía andar en bicicleta para siempre, y se necesita ese desorden.
Yo lo llamo problema mágico comunicacionel de primera entre montones de juguetes en una de mis navidades pasadas.

Ya no me dan miedo los payasos.

Entre humo en tu Valparaíso

Y en las playas afrodisíacas las ostras se muerden la lengua,
las algas atrapan las botellas de cerveza, y el congreso no celebra.

Ahora que empieza un verano en la capa de ozono,
las putas preparan sus redes,
salen a mariscar.

Entre las olas,
entre la arena que quema se esconden sirenas que se camuflan con lobos,
los lobos son cafés, y parecen mezclar en sus gritos cíclicos, lo que no encontramos en las siluetas y pelos teñidos.

Los mariscos se bañan en chocolate, y los intelectuales los confunden con postres.
Con pimienta aliñan los helados, los enfrían en la cabezas de las mariscadoras,
y se alimentan,
tragando sal y arena.

Los genios se van con su sexo,
se quedan con las ninfas de pelo lacio,
no les importa conversar más,
en sus pechos descanzan,
no sé si tendrán paz.

Me duele la espalda




Alzar mi puño sobre frentes mal lavadas de mujeres, de hombres.
Comenzar por entender porque se rompen las antesalas de cuero, se teje de arriba hacia abajo y se forman esos bancos que esperan, brillando.

Viajar con tus cuerpos tocándome las orejas, golpes bajos a señoras aristócratas. Se me acaba el gesto, la intencidad se agraba.
Quiero conocer gente bien bonita, pero ellos no se saben ni pueden saberse así, cuando les dices se arrancan.
Convinan bien la ropa, asienten y lloran, se come las migas del suelo .Escupen fuerte y saben esperar.

Y en castellano sigues los folletos privados y citas con convenciones filete.
Sin zapatos las espinas no te las saca nadie, ni nunca puedes obtener lo que escondias con los duendes del arcoiris que llaman Hamaica los felices desvirtuados.

Papi: dónde estás?, sólo llámame, sólo comprame un celu nuevo, y sabré por fin que sientes por mí.

Sunday morning

Botar las zapatillas viejas, comprarles cordones a las nuevas, lavar la ropa de verano y matar un poco de polillas.
Almorzar en el patio con las ortigas hasta las orejas.
Comer ensalada con harto aceite.
Adentrarme en la selva con mis jaguares místicos de capa caída, a veces morderle las colas que se mecen espantando las mariposas transparentes que vienen.
Todo tan liviano.

Acostarse a la hora de las estrellas por segunda vez en el día, guardar los bordes del pan que se queman para el almuerzo. Dar vueltas abrazada de un árbol, comerme sus flores, y acostarme al lado de la sombra que da.
Algo superficial.

Enfriarse las neuronas con poemas de cantantes con lentes de Lennon, ensuciarse con polvo y bañarse con leche.
Un poco de desición.

Apgar igual 0


Con respecto a lo que siempre quise escribir, digo:

Recién pensé que era un sueño, siendo que esta más que asumido. Entonces digo que tengo que ser la hoja, no el suelo que ve y siente a la hoja. Entonces no estoy atrapada y me coarta la existencia, cosas y quienes como ella, que no sabe nada, y necesita tanto.

Yo no soy ella, soy la que apenas sueña porque esta demasiado cansada, la que lucha con su postura y sufre en la cabeza con el sol.

Y me da rabia que tenga que estar con ella porque yo también tengo problemas y tonteras que molestan a pesar de ser imbéciles, y tengo que traumarme porque tu no entiendes ni aceptas nada, nada mas que tu, y eres tan idiota como para seguir aquí, aquí sigues.

Lo superficial de los asuntos no tienen sentido cuando en realidad podemos saber y tomar lo que queremos y no conocemos, y vemos y queremos solo ropas, vestimentas escogidas profundamente motivadas por razones que no conocemos realmente.

Las películas que más me gustaron se quedaron en la basura imaginaria del copy and paste, yo no las dejé ahí, pero ahora filo. Habrá que inventar nuevas curiosidades.


Y en esa lista nueva, que aburre relatar, me raparé la mitad de las cosas que acepté y no quice empujar. Já, egoísta.
Las faltas de ortografía y la mala redacción son fundamentales en mi vida.

Corten.

Linda adolescencia

Mientras acá suena una música, entre Silvio Rodríguez y José González, afuera hay hombres vestidos con enormes trajes con metales colgados, riéndose de la sociedad.

Se burlan, en serio, los escucho.
Se ríen de las estatuas de las capitales más importantes, y lloran.

Lloran porque se aburren de su filantropía.
Se acuestan ahí, entre los pastos, tragando colillas.

Entonces no quiero fumar más, porque es más que la incineración divina, es la decapitación lo que ofende, el intento desesperado de sacar a golpes, de avergonzarse.

Y entonces me gusta ese encuentro: el de la mano con el hombro, el labio y el bigote, la piel y la mejilla.
Y me relajo.

Como gato, listo para salir a correr.

A veces hay temas, a veces no, lo que importa es la memoria, la recuperación, como informáticos pasajeros de lo que no entendimos, como pájaros.

Entonces igual me gustan Los Beatles, y el alcohol me parece nefasto.

Entonces no gano, con esas conversaciones repentinas que amarro, donde no me gusta ocupar simbología alguna.

Los de afuera no quieren que pare, y tampoco me quieren.

No necesitan banderas ni monedas para ver el Clásico.
No necesitan mi crítica ni armonía, y no le interesan mis anécdotas, por eso no las cuento.

Nadie es perfecto.

Antes que se acabe



Quiero dejar de ser yo la que quiere, y empezar a ser el conducto, nada más. Para eso comencé a mover un par de hilitos mágicos. Quiero escribir un libro y plantar un hijo, como dije una vez, para eso les receto lo siguiente:

http://www.youtube.com/watch?v=zR7EtxBsew4&feature=player_embedded#t=39

Y como, por otra parte, todas las hojas son del viento, me disculpo por no cumplir cometidos, y si pierdo: pierdo, y empiezo de nuevo.
Las locuras varias caben en fotos blanco y negro, y en el suelo; sábanas.

Esto es alegría, aunque no me gusten los sucedáneos, y harto menos los duraznos.

Para volver a escribir y citar lo que no me ha pasado en el último tiempo, les dejo mi correo en rojo y negrita, así te llamo, porque he tenido frío y ganas de caminar sin fumar, y aunque de repente digo que odio lo esotérico y suplico a la ciencia: oh ciencia, tu que vives y reinas por los siglos de los siglos, callate.

Y si te callas no existe, y así podemos empezar a cada segundo contante y excitante, donde no buscas ni hay nada, por que no hay peor que tirarse de espalda en el pasto, eterno, pensando que cada segundo es una oportunidad, y que cada oportunidad es un futuro, y que cada futuro está oculto en alguna hoja amarillenta, con los bordes quemados.

Maldita sea, que sea como sea.

Callate para que no exista



Es el día en el que no te veo, el día en que tendré que esperar un mes completo.
Y a nadie le gusta esperar, y a nadie lo esperan como yo.

Entonces la estufa,
entonces las pelusas, las bufandas, e incluso la cordillera.
Entonces los momentos,
esos que ni Pedro Aznar, ni Arjona completan,
esos que mañana molestarán en el frió, en lo que quiero hacer.

Lo que no quiero aparece,

y te disfrazo,
y me desnudo,
y te disfrazo,
y me acabo.

Camino mil

Yo quice que no quisieras más, es mas, te quice esperar, ¿pero vencer?

Entonces, en la mejor de las esquinas francesas, las zapatillas rojas, (como lo interminable)

Las metáforas, que van sin como, para darles brillo, para darles sentido.

El amor, que vive con nosotros dentro de cada metro y transantiago,
dentro de las miradas dormidas,
auxiliadores,
eternas,
poco vagas,
tuyas, mías,
de ninguno,
se encuentran,
se miran.

Y recuerdo que no hay para qué, no hay más que gatos.
De techo en techo,
de cama en cama,
de barco en barco,
se mecen, se callan, se apagan,
para, cual pendejos, reirse de las caídas, tomar y besar manos,
que no son,
que no existen.

Eso pensé de día, mientras bailaba en espera, en caída, de madrugadas eternas,
de panes sin sal,
de dias completos,
nauseabundos,
pálidos,
esperan, esperan, aúllan..